jueves, 12 de junio de 2014

La leyenda de Ometepetl

“Hace muchos siglos, no existía la Isla de Ometepe, ni el Lago Cocibolca. Solamente un extenso Valle, llamado por los indígenas Coapolca.


Los alrededores del valle eran habitados por diferentes tribus: Chorotegas, Niquiranos, Chontales, Nangrandanos. En la tribu Niquirana había una bella princesa llmada Ometepetl. Esbelta, ojos negros, cabellos lacios y largos, y de mirada encantadora.

En la tribu vecina, los Nagrandanos, habitaba un joven llamado Nagrando, de cuerpo fornido, gran guerrero y buen cazador.

Las familias de lo dos jóvenes eran enemigos a muerte. Una tarde de verano, Nagrando se encontró con la bella Ometepetl en el paradisíaco Valle, y los dos se enamoraron a primera vista. Siguieron viéndose a escondidas, pero en uno de estos encuentros furtivos, fueron descubiertos por el padre de Ometepetl, el cual, enfurecido, mandó a un grupo de cazadores y guerreros a perseguir a los enamorados para que trajesen cautiva a la joven y dieran muerte a Nagrando.


La pareja, sabiendo que los perseguían y que la muerte era inminente, decidieron quitarse la vida. Se oscureció el cielo, cayó un torrencial aguacero, formándose así, el Lago Cocibolca, la princesa Ometepetl cayó muerta boca arriba, en dirección Este-Oeste y le fueron crecieron los pechos, hasta formarse dos volcanes: el Concepción y el Maderas, que unidos forman la mágica isla de Ometepe”

Volcán Concepcíón

Ometepe, tierra de indios Chorotegas y Náhuatl (Ometepetl significa en náhuatl dos (ome) cerros (tepetl)), isla mágica donde las haya, la panorámica a su llegada es sobrecogedora, dos volcanes enormes Concepción (1610m) y Maderas (1394m) surgiendo del agua dulce del lago Cocibolca, reteniendo las nubes en sus cumbres, como retiene el pianista las melodías entre sus dedos, como retando al visitante, “ven, ¡cógelas!”.





 El barco estaciona en Moyogalpa, principal ciudad de la isla, una pequeña población con penetrantes subidas a las faldas del volcán Concepción, todavía activo, llorando la muerte de su amado, y con una entrañable bahía, mirando a Rivas, en la que sus habitantes lavan las ropas, los niños se bañan saltando desde el muelle y los ganaderos pasean sus animales para otorgarles agua que sacie su sed.



                                                        
Puerto de Moyogalpa



Laguna de Charco Verde

Camino al segundo pecho de Ometepetl, paramos en dos preciosos lugares, la Laguna de Charco Verde (parada forzosa por el pinchazo del transporte) paradisíaca playa privatizada por el capital americano, y el Ojo de Agua, piscina de aguas termales con grandes propiedades minerales. En el camino observamos gran cantidad de aves como la Urraca copetona (Calocitta formosa), muy abundante en la isla, y reptiles como la Corredora de siete rayas (Ameiva festiva). En el Ojo de Agua pasamos gran parte de la tarde, conocemos las artesanías que producen los nativos con la calabaza o jícaro, las hojas de guineo, … y además perdemos el bus dirección Mérida, poblado a las faldas del Maderas. Como solución paramos un minibús que se dirigía a la Laguna de Charco Verde y tras una negociación prolongada accede a llevarnos a Mérida.
Urraca copetona (Calocitta formosa)
Corredora de siete rayas (Ameiva festiva)

 










En Mérida el atardecer es de película, el cuerpo humano se queda sin palabras, sin habla, como cuando estas cara a cara con la persona que tanto deseas y no sabes cómo reaccionar, como cuando escuchas por primera vez el rif de la guitarra de Hendrix o el pesimismo del piano de Schubert. Un cielo pintado por el mismísimo Turner, caótico y ordenado al mismo tiempo, el agua del lago reflejando cada uno de los pigmentos que destella el Sol decadente, dando paso a la Luna, mostrándole al cielo su belleza, como el espejo de la musa griega que peina sus negros cabellos rizados mientras espera al viajero.







En el segundo día realizamos una de las primeras rutas por bosque nuboso, ascendemos hasta la Cascada de San Ramón, a más de 1000m de altitud. El clima ayuda, pues las nubes esconden el Sol durante casi toda la ascensión, 4km desde Mérida a San Ramón, terreno llano. En San Ramón empieza el espectáculo, una senda de 3km delimitada por multitud de árboles a uno y otro lado, el inicio parece duro, pero nada inesperado, los últimos 2km son la clave: selva, árboles y más árboles, plantas, papagayos, urracas, monos, lagartos, humedad (hasta no poder respirar) y sudor, el pulso a mil, el cuerpo sufriendo, pero pidiendo más, como el enamorado que sabe que su amor tiene fecha de caducidad pero aun así quiere continuar, porque sabe que lo bonito es el trayecto y no el destino, sabe que por mucho que vaya a acabar pronto, lo que puede vivir durante el amor no lo cambiará por nada. Así se siente el cuerpo, pidiendo esa adrenalina que le da el amor y el sexo, pidiendo sufrir, pidiendo un esfuerzo más, sudor resbalando por la frente, la barba y la camiseta empapadas, los dedos goteando toxinas disueltas en agua. Últimos metros, el aire ya no entra en los pulmones, o eso parece, las piernas comienzan a flojear, la glucosa ya no es suficiente para accionar las fibras de actina en los músculos e impulsar el cuerpo un paso más, pero el sonido del agua hace que se exprima hasta el último gramo de energía y se llegue al paraíso, unos 50m de descenso brusco de agua, la pared brillando iluminando el baile de los rayos de Sol con el agua, el corazón latiendo fuerte y rápido, como en esas noches, y los ojos indecisos, no saben si llorar o no, por no querer perderse ni un segundo esa maravilla de la naturaleza. Como dijo un gran compañero, la diferencia entre la droga y el deporte, es que al día siguiente de haberte drogado te sientes como una mierda, en cambio después de sufrir y descargar adrenalina con el deporte te sientes poderoso, y con ganas de más.



La segunda noche la pasamos en Santo Domingo, cerca de una preciosa playa y del punto más estrecho de la isla, donde pasa el río Istiam. Intentamos realizar un paseo por el río en busca de fauna, pero nos encontramos ante una sequedad apabullante, el fenómeno del Niño causa estragos y solo observamos garzas, jacana centro americana, algunos reptiles y mucha sequedad, la tierra negra y cuarteada, las raíces de los árboles elevadas, sin comprender porque se separan tanto del suelo si el agua se absorbe por la tierra y no por el cielo.




Partimos hacia casa de nuevo con el ferry, quedando muchos retos por delante: ascensión a la cumbre de uno de los dos volcanes, visitar Altagracia, el río Istiam en pleno esplendor… volveremos.

Acabamos este pequeño viaje con un trayecto de más de una hora por la panamericana en la parte trasera de una camioneta, pensando, en la oscuridad de la noche, sobre la leyenda de Ometpetl, el aire golpeando la cara, como golpearon los jóvenes indígenas sus corazones ante la imposibilidad de su amor. ¿Vale la pena vivir enamorado y apartado del amor?



lunes, 19 de mayo de 2014

Trashumancia

Avanzamos, nos vamos adaptando a este nuevo hábitat que nos alberga entre palmeras, cocoteros y bananos. Avanzamos, a través del tiempo, tras mes y medio al otro lado del charco, nos vamos sintiendo como en casa, sabemos que hacer y donde hacerlo, saludas a gente por la calle, sientes el aroma a maíz tostado como propio, la dulzor del banano frito hace que las papilas gustativas recuerden el sabor de calabaza frita con azúcar en vísperas del 19 de Marzo. Pero en esta última quincena ocurrió algo muy esperado, comenzó el proyecto, conocimos a las personas con las que vamos a compartir estos 8 meses restantes. Personas de entre 8 a 13 años, de familias humildes, y pobres, de situaciones realmente difíciles, los olvidados por el gran capital, los nadie, que dice Galeano.

Desde ahora hasta Enero colaboraremos con cinco colegios públicos de la ciudad de Diriamba (La Asunción, Rubén Darío, Francisco Cordero, René Shick y Pedro Joaquín Chamorro), en los cuales uno encuentra mil experiencias y expresiones: humildad, tristeza, respeto, felicidad, odio, amor, futuro, presente y pasado, comprensión, sonrisas y lágrimas…



No se puede describir lo que se siente cuando la primera vez que contactas con estos niños te saludan mostrándote un respeto con el que uno incluso siente miedo, y mucho menos explicable es la sensación cuando acabas la jornada y todos los niños pasan uno a uno a darte un abrazo para despedirse, o para recibir otro a cambio (en un mundo en el que la verdadera crisis no es económica, sino de empatía). Esa empatía que, entre cervezas, nos brinda un exguerrillero del FSLN, aprendo en una hora de conversación mutua con él que en muchas clases inacabables del instituto o la universidad. Nos aborda sobre la cultura nica, sobre los peligros y placeres que alberga, sobre su vida, Don  Jaime nos pregunta sobre la nuestra, mientras se atusa el bigote, besa la boca de la rubia y acaricia el ala ancha de su sombrero mexicano (un placer compartir palabras con usted).

Avanzamos, tras esta larga, y corta, senda, iluminada en la noche más oscura, y oscura en el día más iluminado, continuamos con nuestra particular trashumancia, sin hogar fijo, buscando pasto que nos alimente, en un libro, en una canción, en una charla, en un rostro desconocido (pero familiar al mismo tiempo), en un mensaje de texto, en un poema o una foto provenientes de la capital de España en  los últimos días libres de 1936.


“El misterio de la vida nos acerca y nos aleja, pero el amor es más grande que todas las contradicciones” Gioconda Belli

sábado, 3 de mayo de 2014

La Gran Sultana

Ocho día y siete noches, aprendizaje (sobre uno mismo y sobre los que le rodean), cultura, naturaleza, nostalgia, llantos, risas, sudor, cerveza, ron, café…


 Granada nos acoge durante una  semana en este proyecto de EVS. El motivo es realizar el curso de capacitación-formación para poder llevar a cabo los diferentes proyectos, para conocernos mejor, compartir y sobre todo para aprender. Aprender a aprender, hacer tuyos conocimientos ajenos, incorporarlos a tu “yo”, interiorizarlos para acrecentar tu ser y poder decir, una vez acabado este viaje por la vida, que “tú sí aprendiste”: aprender del poeta (que justo hoy colonizó el cielo de nuestro compartido Petrer) que la dedicación por algo, el entregar todas tus fuerzas es inmensamente gratificante, cuando has vertido miles de lágrimas sobre una hoja llena de letras, que para ti son simple desahogo y que para otros es arte (et vull germà); aprender de grandes mc’s que “un grup de rap es amistat, no cap empresa”, que los tienes al lado cuando peor estás, que nunca te han fallado ni te van a fallar, que más vale dar la vida por ellos que por un empresario (os recuerdo en cada instrumental, en cada grafiti, en cada power-move) ; aprender de princesas, que son las más fuertes y valientes luchadoras que uno ha conocido, que la vida no se acaba mañana, y que por mucho que uno ame, no se pueden desperdiciar oportunidades únicas (sigue luchando compañera); aprender de amores, reinas… que el ser humano ha de ser independiente, y fuerte, si quiere sobrevivir en esta jungla (seguiré esperándote); aprender de grandes maestras profesionales, que el trabajo con niños es necesario, no una elección, que solo ellos son el futuro, pero lo son si se les educa a conocer, a criticar, a informarse, a preferir un libro de Machado a la basura televisiva, a entregarse en vida a cada uno de los proyectos en los que te sumerges (te quiero)… aprender a aprender que la vida es continuo cambio, materialismo dialéctico.


 Todo esto reflexioné en Granada (La Gran Sultana), primera ciudad colonial de América, que todavía conserva su estructura y su colorido, ciudad que acoge la gran semana de la poesía nicaragüense, que crece a orillas del gran Lago Cocibolca (uno de los más grandes del mundo) con su volcán Mombacho repleto de vida salvaje, azufre, biodiversidad…, sus isletas mostrando la desigualdad de nuestro actual sistema (lujosas mansiones cubriendo una isla en la que se observa un pequeño cuadrado de latas que sirve de alojamiento para los trabajadores de la finca).






























Para finalizar, el día que cumplimos un mes en este gran país, nos desplazamos hasta el Teatro Nacional Rubén Darío de Managua, allí se celebra un acto para conmemorar al joven revolucionario Luis Alfonso Velásquez Flores (asesinado por la guardia fascista de Somoza cuando solo contaba con 9 años de edad). Pero el acto, desde mi punto de vista, está lejos de ello, en este acto se observa el machismo reminiscente en la sociedad nica, tratar a una niña como una mujer, poniéndole harapos para hacerla aparentar una secretaria en New York, un objeto sexual, una subespecie al servicio del hombre, haciéndola bailar como un ave en celo para llamar la atención del macho… sinceramente, camaradas, si creéis que este es el camino revolucionario para buscar la igualdad estáis muy equivocados, que se lo pregunten a la niña violada a las afueras de Granada, en la zona rural, y que es humillada por la psicóloga que supuestamente debía ayudarla diciéndole “la violación es una castigo de Dios, no puedes abortar, debes asumir la carga”, o a la adolescente que por temor a la marginación no utiliza medidas anticonceptivas y debe tomar la decisión de traer al mundo una nueva persona, sin poder asegurarle una vida digna (ni a su hijo ni a ella misma). Mucho debe cambiar esto, compañeros, y si de verdad es un proceso revolucionario, no hay tiempo que perder, ya lo avisó Cortázar en su “Nicaragua, tan violentamente dulce”: el machismo es la gran lacra latinoamericana.

Así concluye mi primer mes por tierras tropicales, esperando la tormenta que inunde el silencio que ahogue mi dolor.

“UN LOCO YERRA, PERO NUNCA MIENTE
Me prometí no escribirte
por no saber llorar
como corresponde,
por no saber follar
a deshora
y dejar insatisfechas
a las amantes
que me regalaron
su CUERPO.
MUJERES
sin nombres
con los nombres
más bellos
y los PECHOS
de CARNE,
leche y nube;
la fuente de la VIDA,
condena de POETAS
que juegan
inocentes a que venga
la MUERTE
y los entierre
o les sorprenda.
Me prometí no escribirte,
no mencionarte
en estas líneas
porque sólo soy
el polvo de las estrellas
descompuestas
que se baten bajo tierra
y es en el subsuelo
donde mi EGO
grita en silencio
y los electroshocks
son tu RECUERDO.
Me prometí no escribirte,
OLVIDARTE
para poder seguir
MURIENDO,
que la vida es bella
si ésta sigue siendo la esquina
de la calle más concurrida
de Granada
donde borrachos,
vagabundos
y princesas
vomitan sus miserias.
Me prometí no escribirte,
DESAPARECER
tras el poema
donde PERMANECÍA
junto a ti
en una cama recluida.
Me prometí no escribirte
porque quise matarte
al mencionar tu nombre,
al imaginarte
DESNUDA
y dejándome
que te tocara
la SAGRADA
hendidura
con mi volcánica
LENGUA
de lagarto;
reptando
por tu espalda
–que es una ciudad en llamas–,
serpenteando
con mi columna
vertebral
como un reptil
invertebrado,
permaneciendo
INERTE
dentro de tu útero
o derramándome
en el universo
de la BOCA
de tus glúteos.
Me prometí no escribirte,
que mis versos
fuesen el cementerio
de tu imagen
y los cuervos
con trajes NEGROS
llevasen ROSAS
a mi tumba.
Me prometí no escribirte
y he faltado a mí palabra.
Es lo que tiene
SER un «maldito»
                           neurótico
que yerra
pero       NUNCA
                        miente.” Pabl Owski, Poetas de Petrer, Antología Poética.

sábado, 19 de abril de 2014

Salvaje selva

Primer contacto con la selva centroamericana. El trayecto que recorremos en este pequeño gran viaje: Selva Negra-Matagalpa-Cerro de Peñas Blancas-Jinotega. Las sierras interiores de Nicaragua, escenario de los principales combates revolucionarios del Frente Sandinista de Liberación Popular, parte de la Reserva de la Biosfera de Bosawás, el pulmón del país (dicen de esta zona los nicas), cuna de libertadores sandinistas, ejemplo de lucha y dignidad.

Selva Negra:
Selva Negra nos recibe a pleno sol, después de uno de los tantos viajes en autobús colapsado tan característico de Latinoamérica. La fauna y flora presente en este paraje, a escasos kilómetros de Matagalpa, es interminable: monos araña, loros, papagayos, ardillas, colibrís, ánades, matapalo, palmas, bambú… El agua abunda, principio de la vida, lo que permite este órdago de especies vitales. No conseguimos visualizar gran cantidad de estas especies, principalmente por dos motivos: las horas a las que realizamos la visita (12 del mediodía) y la época del año (verano). El calor, punto de unión de etas dos variables, hace que los animales se camuflen e intenten gastar el mínimo de energía para no ser capturados por posibles depredadores. Aun así, escuchamos el canto de varios papagayos y loros, quizá nos pedían una visita en otra época y a otras horas, o seguramente avisaban a sus cohabitantes que un peligro había entrado en la zona. El paisaje selvático, tan repleto de belleza, le hace a uno recordar los momentos y las caras tan lindas y sonrientes que le hicieron llegar hasta aquí y le obligan (o se obliga a sí mismo) a escribir lo que ve y siente para poder compartírselo. La visita a Selva Negra acaba con una nueva sorpresa, el bus no pasa, y no nos queda otra para llegar a Matagalpa que hacer autoestop o “raid”. Parece fácil, pero os aseguro, que siendo nueve los integrantes del grupo, no es sencillo encontrar un vehículo dispuesto a transportarnos y con capacidad para ello. Al final, como el Frente Sandinista hace ya más de 30 años, obtuvimos la victoria.







Matagalpa:
Bienvenidos a la cuna de los grandes revolucionarios nicaragüenses, así nos recibe la gran ciudad elevada de Matagalpa (700m de altitud), con una gran efigie de los comandantes del Frente Sandinista de Liberación Nacional: Tomás Borge Martínez (1930-2012) y Carlos Fonseca Amador (1936-1976). No creo que fuese casualidad, que el 14 de Abril (aniversario de la instauración de la II República Española, que, con errores, intentó vestir de gala y purpura el territorio que tanto añoro, ¡la tercera será obrera y popular!) me encontrase en esta ciudad, que recuerda a sus héroes revolucionarios y no a sus verdugos, como tan bien se conoce en “mi” patria (la historia la escriben los que vencen…). Es la primera gran ciudad que visitamos, probamos sus dos grandes manjares: café y ron, lo cual se convierte en motivo de celebración, o eso parecen decir nuestros exoesqueletos. Por dentro, la alegría no rebosa, menos cuando el efecto del alcohol etílico te hace recordar y asimilar, que queda mucho, que todo no puede ser y que con quien tú quisieras bailar una cumbia infinita está volando por lejanas tierras. Como no, esta hermosa ciudad también recuerda a su gran poeta, Rubén Darío, gran literato de las letras hispanoamericanas, con una gran estatua en el parque que lleva su nombre, cerca del museo Carlos Fonseca.


Cerro de Peñas Blancas:
A primera hora de la mañana del Lunes 14 de Abril salimos hacia el Cerro de Peñas Blancas (1700m de altitud), pequeña porción de la Reserva de la Biosfera de Bosawás. El viaje en bus por las serpenteantes carreteras es espectacular y lleno de sensaciones, paisajes inacabables, sonidos de aves que el intelecto humano nunca hubiera podido imaginar, las nubes comenzando a elevarse por las altas cumbres… Acabamos el viaje antes de lo esperado, a escasos kilómetros de nuestra parada, debido a que el saturado medio de transporte no puede soportar una dura subida y acaba por ponerse en huelga y obligar a sus pasajeros a dejarlo descansar. Decidimos acabar el camino a pie, cruzando la selva, y es entonces cuando se abre entre nosotros el indescriptible paraje, todo verde, nebliselva o bosque húmedo de alta montaña, evapotranspiración llevada al límite, cada paso que se da es un derroche de sudor y toxinas al ambiente… para conocer la zona contratamos a un habitante de la zona desde que nació, parido por la selva, el cual nos muestra como sangran los árboles, como vuela el guardabarrancos, como lucha la flora por conquistar un hábitat, como zumban las abejas recolectoras de miel y como la almacenan en el interior de los troncos, como la planta cafetera lucha contra incontables plagas, como el agua fluye y hace que brote tal cantidad de vegetación que el oxígeno colapsa los cuerpos que se internan en esta salvaje selva. A la caída del sol, se escuchan sapos, ranas, búhos, aves desconocidas, luciérnagas… y la gran Luna, más grande que nunca, de tonos anaranjados, parece decirnos que la deforestación que se está produciendo en esta zona, vital para el planeta, le hace llorar sangre, la sangre de los campesinos muertos por defender las tierras, de los guerrilleros que gritaron Nicaragua Sandinista, de los árboles que ya no podrán robar dióxido de carbono de la atmósfera y regalarle puro oxígeno.



Jinotega:
Último punto de este viaje, 1004m de altitud, ajetreado mercado, con el gran lago de Apanás pidiendo las cercanas lluvias, paisaje de agua dulce que sirve de hidratante para las aves, vacas y caballos que cubren la zona, de sustento para numerosos pescadores que buscan el preciado pescado de la región: guapotes. En plena ciudad me encuentro ante numerosos recordatorios de que esta ciudad fue escenario de grandes batallas revolucionarias en la guerra libertadora contra el sangriento Somoza: murales, banderas rojas y negras, monolitos, …




Regresamos a nuestros hogares, con la mente puesta en el cosmos, esperando respuesta de otra selva, también tropical, la cual alberga en estos momentos a personas capaces de robar el sueño, de hacerte volar, de querer compartir con ellas todos tus momentos vitales.
19/04/2014

miércoles, 9 de abril de 2014

Soledad en Masaya

Ganas de conocer, de aprender, eso nos trajo hasta aquí. Por eso, después de realizar varios días de adaptación a la organización con la que vamos a colaborar durante diez meses, utilizamos los días libres para viajar por el país centroamericano que Sandino liberó del imperialismo yankee. Masaya, primer destino. El volcán que reina este gran paraje es sobrecogedor. No se puede describir con palabras la sensación de asomarse al cráter del volcán Masaya, activo, secretando azufre y ver como asciende el humo, ese olor a tierra ardiendo, a las entrañas del planeta pidiendo un poro por el cual escapar, como la golondrina surcando el cielo en infinitos ciclos buscando un final, como el emigrante jugándose la vida cruzando la frontera en Tijuana. Las vistas son espectaculares, toda una delicia natural. En las alturas, los zopilotes recorren el techo planetario en incontables círculos, quizá esperando la muerte de algún alma errante que recorre el parque, queriendo decirnos que, como dijo Rosa Luxemburgo, quien no se mueve no puede sentir las cadenas. Nos movimos, y sentimos las cadenas, y nos sentimos pequeños en esa inmensidad, la laguna de Apoyo, el volcán, la interminable planicie, la vegetación que emana de la fértil tierra magmática… las cadenas que nos atan a diversas estacas, las cadenas esclavistas que el capitalismo nos tiene preparados para todos los que no pertenecemos al selecto grupo de explotadores y que no nos permite visitar estos parajes y acrecentar nuestro alma, las cadenas sentimentales que se sujetan a personas sin las cuales uno no se siente libre, no se siente persona… esas estacas que no se pueden describir, si no con imágenes, vean y disfruten, o padezcan, o lloren, o rían, pero sientan con el corazón lo que sus ojos contemplan.




Esta contemplación hace que uno se sienta solo en esta inmensidad, que valore  más la compañía, los que le rodean, las que le hacen disfrutar, saborear la vida. Más aún cuando tras casi una semana vuelves a contemplar la sonrisa más hermosa del mundo, los ojos, que tantas veces habías visto llorar de alegría, ahora lloraban por una intrínseca nostalgia, ese lunar, esa tenue voz. Me alegró la semana, el resto de días, como el pintor dedicado a la revolución que me interrumpió en pleno paseo y acabo comentándome que su próximo proyecto era un cuadro sobre el Comandante Chávez, como el niño que sonrió ante el objetivo de la cámara, como el joven emigrante que busca “chamba” de lo que sea, que quiere salir delante de forma honrada, sin matar, sin asesinar, sin ser partícipe de este sistema asesino. La felicidad es olvidar, o recordar, que tras aprender (y sufrir) de su ausencia, volverás a disfrutar (y a aprender) a su lado.

Diriamba, 8/04/2014

sábado, 5 de abril de 2014

7

Primeros días en Nicaragua, en plena época estival, el calor abrasa nuestra piel, pero no nuestras ganas de conocer. Conocemos la asociación con la que vamos a compartir nuestra experiencia en esta América Central (APAN), nos comentan los proyectos que llevan a cabo, los que quieren emprender con nosotros, lo que esperan de todos y cada uno de nosotros… y eso nos hace sentir enormemente bien, útiles, válidos para la sociedad; no esta que nos esclaviza y humilla, que no nos trata como a seres humanos, si no la sociedad que el Ché, Fidel, Bolívar… quisieron y quieren para estas fértiles tierras. Sabemos que hemos vebido aquí a ayudar, a solidarizarnos activamente con una población marginada y a la que el capitalismo repudia, por eso nuestra convicción de que vamos a ayudar a que su vida sea más vida es cada vez más grande.

Vladimir, así es el nombre del niño que conozco en estos primeros encuentros en el centro educativo. Su rostro es apagado, no muestra alegría, a pesar de que juega, solo, en el parque trasero. Saco fotos del paisaje, de la infraestructura de la asociación, animales… y Vladimir me mira, sin atisbar felicidad en su  mirada. Me sobresalta, ese niño tiene mucha más luz de la que cualquier astro pueda desprender jamás, pide a gritos un cambio, lucha, empatía… Me acerco y le pregunto si puedo tomarle una foto, asiente con la cabeza. Continúa balanceándose en el columpio, sin sonreír, sin cambiar su gesto. Entonces le pregunto su nombre (me viene a la mente el gran luchador soviético, Vladimir Ilich Ulianov, bolchevique de pura sangre) le choco, primero la palma y después el puño cerrado, acto seguido le ofrezco mi cámara para que haga unas fotografías, decide fotografiarme a mí. Sonrío, al igual que él cuando le choqué la mano, cuando sintió que alguien cerca de él le apoyaba, le comprendía, le ayudaba. Sin saberlo, él dibujo con sus dedos una sonrisa en mi boca, como yo dibujé esa felicidad en su rostro cuando nuestros dedos impactaron (primero abiertos y después cerrados) en un acto de hermandad. Esa sonrisa mutua hizo que Vladimir y Víctor, compartiendo dolor, dibujasen en sus caras, mediante los dedos, la sonrisa que ambos añoraban.


“Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja…” Julio Cortázar, Rayuela, capítulo 7




Diriamba, 4/04/2014

viernes, 4 de abril de 2014

PRIMEROS PASOS

Dos de Abril de 2014, llego a Managua, y con solo dos minutos recorriendo sus calles ya tengo claro que voy a cambiar mi vida con esta experiencia. Pero el inicio del viaje por “La senda” no comienza aquí, comienza cuando muchas personas de las que más he aprendido me hablaban de las maravillas de “la América Latina”, de sus gentes, de su cultura, su naturaleza, su lucha… y yo escuchaba como un niño y callaba e imaginaba. Comienza cuando la persona que más ha influido en mí me dijo: “adelante, da el paso, vence tus miedos y aprende”. Comienza con las lecturas de Galeano, Cortázar, Bolaño, Benedetti, con los versos de Víctor Jara, Leguayork, Atahualpa…
Ese día llegó, di el paso, y comienzo mi aprendizaje,  mi propio comino por la senda donde “el joven sin ideales queda exhausto”. Son mis propios ideales los que me mueven a emprender esta aventura, no sin miedos, respeto, nostalgia, … más cuando dejas varios proyectos de Hip Hop a medias, cuando media parte tuya disfruta en estos momentos en el polo opuesto del mundo separándote físicamente por un océano, cuando dejas a princesas luchando contra viento y marea. Pero familia, las lágrimas que ahora brotan de mis ojos nos harán más fuertes, se me parte el alma por no teneros al lado, pero cuando os vuelva a ver os querré más si cabe. Este proyecto es también parte vuestra, y con el tiempo veréis que también vosotros aprendisteis de Diriamba.
Diriamba, 2/04/2014

https://www.youtube.com/watch?v=U2D3W_nTYdg